domingo, 19 de abril de 2009

Comienzo este blog (de nuevo) sin ningún tema en concreto.



Seguramente se reducirá a tratar idas de cabeza.

De momento comienzo con un cuento de Jorge Bucay.



El Buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...

Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.


Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocida de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.


Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colida a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquel lugar.


El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella iscripción sobre una de las piedras:


Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.


Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.

Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:


Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.


El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años...

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.


El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.

Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, por ningún familiar -dijo el buscador-. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?


El anciano sonrió y dijo:

-Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...:



A la izquierda, qué fue lo disfrutado.

A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.


"Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuanto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...?

Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso... ¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo del primer hijo?

¿Y la boda de los amigos?

¿Y el viaje más deseado?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciónes? ¿horas? ¿días?


Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos...cada momento.


Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque es para nosotros el único y verdadero TIEMPO VIVIDO."


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Cuando leí este cuento me dió por pensar cuanto tiempo había "vivido" yo...y cuanto era el tiempo que quería vivir. Decidí aprender a ser más cuidadosa y a disfrutar más cada momento de mi vida.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, yo la verdad es que no entiendo mucho este cuento...
Porque lo que disfrutamos en la vida, segun la persona... es con unas cosas o con otras... para lo que a mi es disfrutar... para otra persona puede ser un sufrimiento...
pero en fin...
Un besote guapisimaaaaa y espero que no te rayes con estas cosas...

LaSabri1981 dijo...

La de antes era yo... que no se por que me ha salido anonimo...
soy Sabri ehhhhh....